Grandes momentos de la Lingüística

                  Evolución histórica del Lenguaje

 

    En esta oportunidad se pretende analizar Los tres momentos estelares de la Lingüística, escrito por Jaime Bernal León, enfatizando la trascendencia y evolución de la misma, pero antes de conocer este apartado es conveniente saber que el lenguaje durante siglos ha sido uno de los temas de mayor controversia que se ha estudiado, modificado, estructurado e implementado, desde antes de Cristo hasta nuestros días.  La Real Academia de la Lengua lo define como la facultad del ser humano de expresarse y comunicarse con los demás a través del sonido articulado o de otro sistema de signos.

La percepción de lenguaje que ha incursionado desde tiempos remotos no ha sido suficiente para muchos de nuestros filólogos, entendiendo que este necesita cambios en la estructura de su gramática. El significado que expone el diccionario de la Real Academia es que la gramática, es la parte de la lingüística que estudia los elementos de una lengua, así como la forma en que estos se organizan y se combinan. El objetivo de este escrito se basa en decodificar a través de las etapas que desentrañan la evolución y estructura del lenguaje, los cambios que este ha sufrido en los diferentes periodos.

El primer momento estelar de la lingüística que marcó la curiosidad de filólogos griegos está basada en una gramática tradicional que tiene sus inicios con las teorías de Platón y su análisis del lenguaje, esta gramática se caracterizó por el estudio o conocimiento de lenguas antiguas, manteniendo un ideal estético de esplendor con la imitación exacta de los sabios, este modelo de descripción de lengua lo hacían del latín, como perteneciente a una lengua antigua.

El lenguaje en la gramática tradicional se considera como expresión del pensamiento, en vista de que se creía que las representaciones mentales son estructuras, es decir, los mismos componentes pueden aparecer en diferentes representaciones, se enmarcó dentro de un contexto más amplio, donde la filosofía y la lógica  eran sus máximas preocupaciones, lo que no permitía que la lingüística se desarrollara como ciencia autónoma, inmediatamente se desligó del lenguaje, la lingüística llegó a transcurrir científica e independientemente.

No obstante, el objeto de estudio de toda la tradición occidental fue la adoración del lenguaje escrito, regulando los usos orales y definiendo la gramática como “el arte de escribir y hablar correctamente, basándose en la pureza y elegancia que resaltaba la belleza del lenguaje, manteniendo un fin prioritario, su manera de preceptuar u ordenar convertía las normas de cualquier gramática, en un disfrute para hacerlo precisamente como un arte.

 

El anhelo de restablecer la relación originaria entre el hombre y el lenguaje, entre las palabras o las cosas, de restituir al lenguaje dentro de la esfera del saber y la verdad, identificaron la época contemporánea, presuponiendo que los modelos trazados por Platón y Aristóteles se enmarcaban en el pensamiento o referencia, el símbolo y el referente, más bien, la palabra simboliza un pensamiento o referencia que a su vez refiere al rasgo o acontecimiento sobre el que estamos hablando. Los fundamentos teóricos del lenguaje se consolidaron clara y precisamente de manera definitiva, es decir no admitían ninguna variación.

La relación entre las formas de una palabra y su significado resulta atípica con alguna frecuencia, entiendo que la palabra y su significado no se mostraba del todo claro, mejor dicho, extraño, porque como se explica, esta debe tener un referente y varias veces no se correlaciona etimológicamente lo que se dice y lo que significa. Se puede decir que una palabra puede tener un referente no determinado. Dionicio de Tracia fue el mejor dechado en la construcción de las gramáticas, se aplicaron los modelos griegos sin variación del latín, las partes en que se dividieron fue la definición de gramática, las partes de la oración, el buen estilo y las figuras literarias.

Es evidente que las diferentes teorías se basaban en el estudio del sonido y la articulación del mismo con la palabra y su significado. La mayor parte de los filólogos no tomaban en cuenta el análisis morfológico, no obstante, su fin se centraba en que la palabra podría tener cualquier significado, si no existía un referente el cual el hablante recordaba y le permitía concatenar en un acto comunicativo, intentando sentar las bases de la descripción lingüística mediante el formalismo. En la gramática tradicional se definen las categorías individualmente, se considera un método muy intuitivo y que no se puede demostrar.

El segundo momento estelar de la lingüística es considerado como la gramática comparada, esta se enfoca propiamente en una de las técnicas principales de la antigua lingüística histórica sincrónica. El uso del lenguaje implica sin duda muchos factores, además de la gramática que representa el conocimiento que el hablante tiene de su lengua, es natural suponer que los modelos del hablante y del oyente incorporarán la gramática de la competencia como un elemento básico, es decir, estos modelos incorporan el sistema de reglas y principios que determina la lengua que el hablante-oyente usa y su estructura debería resultar.

 Este método intenta insertar dentro del origen del lenguaje, el método científico o comparativo, aportando la reconstrucción de sistemas lingüísticos antiguos, partiendo de los datos de una sola lengua, en vista de que el lenguaje en la gramática tradicional  solo se prescribía, y esta a su vez  reconoce el lenguaje escrito como objeto de estudio, se hace palpable la necesidad de transformar la lengua, de evolucionarla a través de muchos estudios y comparaciones, para llegar a la conclusión de que las leyes del sonido operan sin excepción a ninguna regla.

En la medida en que un hablante, conoce nuevas estrategias que le permitan el aumento de su acervo, de la misma manera la lengua va modificándose, se puede decir que la lengua cambia, y este cambio es que presupone la gramática comparada, el problema real con el que tienen que enfrentarse los filólogos de este periodo  lingüístico, es idear un sistema de principios lo suficientemente restrictivos de modo que logre dar razón de la transición del estado inicial, al estado final en el caso de las lenguas particulares.

La metamorfosis que presentó la lengua en esta etapa se reflejó en los niveles semántico, dígase el estudio del significado de las unidades lingüísticas y sus combinaciones, el sintáctico, es decir, el modo en que se combinan las palabras y el fonológico que estudia cómo se estructuran los sonidos y los elementos para transmitir significados. La ocupación de la lingüística comparada se manifestó en el cambio sonoro dentro del sistema fonético y fonológico, es importante saber que estos cambios conllevan varios siglos para la adición o pérdida de fonemas, es decir, no se da de un momento a otro.

Cabe destacar que este movimiento lingüístico fue diacrónico, ocurrió a lo largo del tiempo en vista de la oposición a lo sincrónico de la gramática tradicional y atendiendo a las fases sucesivas de la evolución de la lengua, busca, ante todo, establecer correspondencias entre las lenguas comparándolas; esta comparación, además, es entre sus elementos gramaticales. Se plantea, a este respecto, la polémica sobre si se debe prestar atención a las raíces de las palabras o bien a los elementos afijales.

En una tercera instancia el momento más cumbre de toda la historia lingüística, es la Lingüística Moderna o del siglo XX, esta pretende observar, describir y explicar de manera objetiva y explícita los hechos del lenguaje, como antes mencionado, toda lengua está sujeta a cambios, por lo que en la medida en que el tiempo transcurre así se incorporan al lenguaje nuevas tendencias con respecto a las variaciones que sufre la lengua. Esta idea se concibe partiendo de las polémicas establecidas con la gramática comparativa y el ideal de reconocer la lingüística como ciencia.

Al definirse el lenguaje como el objeto de estudio y la acogida de un método eficaz para la descripción de este, se convierte oficialmente la lingüística en una ciencia, lo que provocó un giro crucial en el desarrollo de la misma con la búsqueda y perfeccionamiento de métodos capaces de caracterizar los diferentes niveles del lenguaje, se considera ser descriptiva y explicativa a diferencia de la gramática tradicional que se basaba más en la prescripción y en el cumplimiento de una norma. Además, la gramática moderna, no solo se basó en la descripción de la experiencia de los autores asincrónicos, sino, en la explicación de los mismos.      

 

Chomsky define la lengua como un sistema enormemente complicado y resulta obvio que todo intento de presentar directamente el conjunto de secuencias gramaticales de fonemas, llevaría a una gramática tan compleja que sería prácticamente inútil. Las máquinas que generan lenguas de esta manera son conocidas como procesos Markoviano de estados finitos, esta concepción del lenguaje es extremadamente poderosa y general, si no es posible adoptarla, podemos considerar que el hablante es esencialmente una máquina del tipo considerado, al producir una oración.

 

Es relevante entender que la principal contribución de este modelo de investigación fue señalar que toda lengua constituye un sistema, un conjunto de signos relacionados entre sí en el que cada unidad no existe de manera independiente, sino que encuentra su identidad y su validez dentro del sistema por relación y oposición a los demás elementos del mismo. La arbitrariedad en la construcción del signo lingüístico indica que no hay razón para que un significado corresponda a un determinado significante, es decir no se produce de manera natural.

Un hablante no posee la libertad de elegir un determinado significante, sin embargo, lo que hace evidente es el hecho de ser injustificado con relación al significado, que no guarda ninguna dependencia natural, la unión de un significante y un significado no puede variarse arbitrariamente, entonces, no se deja sujeto a la libre voluntad o al capricho, antes que a la ley o la normativa que lo rige. Si la lengua es un sistema de signos cambiante inmediatamente cambiará en su significante y el significado.

 

La lingüística estuvo revestida de una concepción mentalista, en veces nebulosa y vaga, por lo que, a principios del siglo XX muchos lingüistas trasladaron su atención, siguiendo el ejemplo del gramático suizo Ferdinand de Saussure, de los estudios históricos (o diacrónicos) al estudio sincrónico de la lengua, es decir, a la descripción de una lengua en un momento determinado en el tiempo. Se pretende establecer una diferencia entre la estructura sintáctica tanto en su sentido amplio como en su sentido restringido, formando parte de una tentativa de construir una teoría general formalizada de la teoría lingüística y de explorar los fundamentos de dicha teoría.

 

Es muy difícil sintetizar lo más importante de una obra que ha abierto tantos campos, con tantas interpretaciones y exégesis, esta idea implica que lo importante en una lengua no es que una A suene como una A y una P como una P; esto es secundario, pues lo importante es que la A no se confunda con la E o con la O y que la P se diferencie de la B y de la M y de la F.  La lingüística moderna ha ido optando por alguna de las partes de las dicotomías que presentó Saussure.

Es importante estudiar la lengua, no el habla, pues la lengua es el sistema general, un acervo social, mientras que el habla es cada actuación particular e individual del sistema. Se recomienda centrarse en una sincronía, es decir, acotada en un espacio corto en que una lengua presente una cierta homogeneidad con respecto a las variaciones que sufre a lo largo del tiempo. Desde mi punto de vista, entiendo que una lengua es la que construye varios enunciados, tomando en cuenta la dependencia que existe entre un punto y otro logrando finalmente unificarlos.

 

Finalmente puedo decir que según evoluciona el ser humano con el transcurrir del tiempo, adoptando nuevos términos, así mismo, será el desarrollo de la lengua, tomando en consideración, qué tanto, puede trascender la gramática, y cómo se van creando nuevas teorías que permitan interiorizar en cada uno de los componentes que conlleva la formulación de un enunciado. En la actualidad se evidencia como se adoptan las nuevas tendencias que surgen en el espacio socio-cultural en el que nos desenvolvemos y que este, a su vez, dependiendo de la fuerza con que el hablante o el oyente lo intensifiquen será su permanencia.

 

 

 

 

 

 

 


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